Una tarde del mes de abril del año 2005, deambulando por Els Encants, el ancestral mercado barcelonés de cosas viejas y usadas, tropecé con un bello retrato de mujer pintado al óleo. La lluvia, por la mañana, habia deslucido la jornada y los artículos aguardaban, afectados por la humedad, un comprador de última hora que los salvara de perderse para siempre.

El cuadro, con un marco sencillo, abandonado en el suelo junto a otros restos de algún piso vaciado, presentaba deterioros y humedad. El marco parecia posterior a la tela que contenía. Sin embargo, el carácter y bella factura del retrato me impulsaron a adquirirlo - a precio de saldo - salvándolo de una destrucción definitiva más que probable.

Ya en casa me percaté que mi adquisición estaba firmada, por dos veces por un tal "A.PUJOL". Intenté averiguar algo sobre la identidad del artista. Pronto pude descartar que el retrato fuera obra de algún artista catalán conocido. Después de un intenso rastreo por la web pude apuntar la hipótesis de que el cuadro podía ser una obra inédita y desconocida del muralista mejicano Antonio Pujol, discípulo de Diego Rivera y de David Alfaro Siqueiros y amigo personal de éste último, con quien compartió afiliación política y vivencias durante la participación de ambos en la Guerra Civil Española. Con posterioridad, dicha convicción se ha visto relativa y moderadamente refrendada por los hijos del pintor que, por otra casualidad, han dado con este blog, y tambien por la opinión de diversos especialistas y expertos mejicanos conocedores de Pujol y de su obra.

Artista desconocido en España; ignorado y algo proscrito en su Méjico natal, Antonio Pujol fue un artista del pueblo, de extracción humilde, militante comunista convencido y, durante su juventud, políticamente comprometido. Pujol, como acabamos de decir, estuvo exiliado de Méjico durante muchos años, a causa de un oscuro y confuso episodio: su posible participación, junto a Siqueiros, en el complot que perpetró el primer atentado sufrido por Trotsky en Méjico, meses antes de que Ramón Mercader, siguiendo las consignas de Stalin, acabara con la vida del pensador ruso.

Un dato importante hace más verosímil la atribución a Antonio Pujol del retrato que presento en éste espacio: su participación, contrastada y documentada, en la Guerra Civil Española, formando parte de los pocos mejicanos que se incorporaron a las Brigadas Internacionales.

Sabemos que Pujol acudió a defender a la República Española junto con su maestro y amigo, David Alfaro Siqueriros. Sin embargo, hoy por hoy, desconozco su trayectoria y participación concreta en hechos militares, así como si Antonio Pujol estuvo o no en España en otras ocasiones.

Transcurrió casi un año desde el hallazgo del cuadro hasta llegar a concretar la idea de iniciar este blog. Y lo hice con tres objetivos claros:

1. Recoger cualquier posible información o noticia que ayude a establecer y reconstruir el periplo de Antonio Pujol durante la guerra civil española y, especialmente, su probable estancia en Catalunya durante la contienda. 2. Ayudar a difundir la figura y la obra de este artista comprometido que, fiel a sus ideales, acudió, en una época convulsa y dramática, a defender la causa republicana de la amenaza del fascismo. 3. Recabar cualquir dato que ayude a determinar, de forma definitiva la autoria del cuadro y quizá a llegar a conocer algún dia la identidad de la mujer pintada; bella, anónima y, por el momento, muda.