La Coctelera

ANTONIO PUJOL: EL MURALISTA MEJICANO Y CATALUÑA.

ESPACIO DESTINADO A REUNIR DATOS SOBRE EL PINTOR Y MURALISTA MEJICANO ANTONIO PUJOL Y SU VINCULACIÓN CON CATALUÑA. PUNTO DE PARTIDA: EL RETRATO AL ÓLEO DE UNA MUCHACHA ANÓNIMA, RECUPERADO EN BARCELONA

7 Febrero 2008

Dibujos y esbozos inéditos de Antonio Pujol (II)


Otra imagen correspondiente a un dibujo o boceto realizado por Antonio Pujol en los años 60, la época en que retornó a Méjico desde su exilio en Urugay. En esta época, su principal actividad artística era la enseñanza.


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7 Febrero 2008

Dibujos y esbozos inéditos de Antonio Pujol (I)


Con el objeto de contrastar la firma de Antonio Pujol con la del cuadro hallado en Barcelona, sus hijos, muy amablemente, me cedieron algunas imágenes de diversos dibujos y esbozos realizados por su padre en su última etapa. Por su interés creo interesante publicarlas en el blog.


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6 Febrero 2008

Cabeza.

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6 Febrero 2008

Campesino


CAMPESINO


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6 Febrero 2008

Retrato de juventud de Antonio Pujol


Fotografia juvenil de Antonio Pujol, posiblemente realizada poco antes de su participación en la Guerra Civil Española.


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16 Marzo 2007

Una interesante aportación.

Por su gran interes en relación con la vida y la obra de Antonio Pujol, insertamos el siguiente artículo de la investigadora Dafne Cruz Porchini, localizado por Margarita Aguilar, investigadora de arte y colaboradora del Blog, a la que agradecemos su aportación. El artículo fue publicado en REVISTA CRÖNICAS. EL MURALISMO, PRODUCTO DE LA REVOLUCIÓN MEXICANA, EN AMÉRICA. México: UNAM (Instituto de Investigaciones Estéticas), Núm. 5- 6, Septiembre 1999 – Agosto 2000, pp. 39-47.

LOS MURALES DE ANTONIO PUJOL. UNA INTERPRETACIÓN

Dafne Cruz Porchini

Cuando los muralistas del Mercado Abelardo Rodríguez comenzaron la decoración del recinto en 1934 durante la administración del presidente Abelardo L. Rodríguez, fue el pintor Antonio Pujol el elegido por sus compañeros para fungir como su representante ante las autoridades del Departamento Central del Distrito Federal. El joven pintor –de unos diecinueve o veinte años-. Cada sábado se encargaba de entregar la "raya" – el pago semanal- a los artistas por el trabajo terminado.

En cuanto a la vida y trayectoria de Pujol como artista tenemos escasa información. Sólo sabemos que nació en Chalco en 1914, que su familia se dedicaba a la alfarería y al campo –lo que en opinión de Carlos Mérida-, influyó en su obra. Ya radicado en la ciudad de México, Pujol estudió una corta temporada con Mérida y Rufino Tamayo, pero lo que determinó su trabajo posterior fueron las clases que tomó con Rivera cuando éste ocupó la dirección de la Academia. Pujol se convirtió así en su discípulo y con seguridad necesitó de su recomendación para la decoración de los muros del Mercado. No puede resultarnos extraño que su primera ejecución mural siguiera las directrices que Rivera había diseñado para otros artistas del Mercado como Ángel Bracho, Raúl Gamboa o el mismo Pablo O’Higgins, por ejemplo.

A pesar de su nula experiencia en el campo muralístico, Pujol fue comisionado para pintar el acceso principal al Teatro Cívico Álvaro Obregón – hoy Teatro del Pueblo-, incluyendo el tablero de la escalera monumental y las bóvedas del mismo recinto. Los realizó seguramente durante 1934, antes de la escisión de los muralistas del Mercado, la ruptura Cárdenas-Calles, las presiones de una Liga de Escritores y Artistas Revolucionarios en cierto modo marginal y, finalmente, una personal adhesión a los ideales políticos de David Alfaro Siqueiros.

Los frescos –pintados al muro directo- se denominan: La plaga del maíz, La vida de un maguey y La vida de los mineros. Lo primero que advertimos en éstos es que no existe una unidad temática, si bien la arquitectura misma unifica el espacio que ocupa la pintura mural. Como señala Esther Acevedo, al principio, Pujol debía representar los beneficios de las plantas mexicanas como el maíz y el maguey. Sin embargo, a lo largo de la ejecución, el artista se alejó del tema preponderante del mural para plasmar la explotación capitalista y las condiciones de los obreros mineros y campesinos, discurso temático frecuente que siguieron otros murales del Mercado.

Si vemos los frescos de la entrada del teatro hacia la derecha, advertimos en primer lugar un tablero que está dividido en dos partes unidas por un arco. De un lado se encuentra una pintura que evoca el interior estrecho de la casa de una familia campesina. Una madre y tres pequeños acompañados de un famélico caballo completan el cuadro de esta escena rural; la madre comparte los alimentos –chapulines- con su hijo, otro escucha atentamente y una niña carga ramas secas. En la parte superior, en medio de una vista que recuerda un futuro tecnificado, un grupo de obreros envueltos en dinámica lucha social, vistos así por sus movimientos y sus banderas rojas, entrega armas y papeles –que bien pueden ser títulos de propiedad- a los campesinos. En esta parte del mural, se emplearon tonos oscuros. El lado extremo del mural está formado por la composición de un paisaje esquematizado donde le pintor utilizó cierta geometrización para destacar las torres petrolíferas. En sentido descendente de dicho paisaje, personajes que adivinamos como clase opulenta tienen un sus manos mapas de la república mexicana –si bien uno de ellos tiene una fisonomía semejante a la de Plutarco Elías Calles entonces "Jefe Máximo" de la Revolución- parecen negociar con dos personas apenas visibles que bien podrían representar los interese norteamericanos respecto a los recursos naturales nacionales.

El mensaje que buscaba transmitir Pujol es elocuente. La liberación del obrero-campesino sólo podría darse a través de la unión. Debemos recordar que la reivindicación social de ambas fuerzas se convirtió en una constante ideológica para la administración de Lázaro Cárdenas, aunado a la adopción de un realismo socialista para llegar a las masas, cuya temática favorita fue el mundo de los trabajadores y las escenas felices e idílicas de este sistema. La leyenda del mural nos dice "la clase obrera en alianza con los campesinos luchan contra los explotadores". En esta inscripción, el artista utilizó cemento y luego talló cuidadosamente las letras; recordemos que la técnica de cemento era totalmente moderna. Hasta ese momento, la técnica del cemento coloreado sólo había sido utilizada por Isabel Villaseñor y Alfredo Zalce en los muros exteriores de una escuela rural en Ayotla en 1929. Esta técnica se perfeccionaría con la obra de Isamu Noguchi en el mismo recinto.

Las pinturas de las bóvedas que hacen alusión al maíz y al pulque las veremos en conjunto. Pujol había manifestado su interés en representar todo aquello que tuviera relación con el progreso científico, así que estos trabajos parecen ser más que una lección de botánica. En cada uno de los extremos de los paños, el pintor se preocupó por plasmar con todo detalle el crecimiento del maíz, desde la siembra de su semilla hasta convertirse en enormes milpas con mazorcas. El artista parece ser un testigo en el proceso del crecimiento del maíz puesto que analiza sus diferentes aspectos y formas, sea la planta en un estado embrionario o su desarrollo pleno y total. Utiliza el tema para explorar en la línea de un dibujo preciso mientras que los colores son verdes, azules, rojos y amarillos. Se esforzó para que los productores y compradores de este alimento estuvieran informados también sobre las plagas e insectos que pueden azotar a las plantaciones, y así lo manifiesta con una mazorca pintada junto al arco.

De manera similar visualizó en la bóveda siguiente la vida de un maguey y sus etapas aunque de manera mucha más simplificada. En cada uno de los triángulos limítrofes contrapone un maguey pequeño en crecimiento con otro que parece maduro para extraer aguamiel. También ilustró sencillamente el uso práctico de sus fibras, las cuerdas y sogas pintadas en este paño crean un efecto ilusionístico. En medio de este paño hay una estrella de cinco picos con características propias como las puntas de la misma planta de maguey, que simbólicamente puede indicar una renovación permanente en su ciclo de vida. Dentro de los picos de la estrella podemos ver manos pequeñas, quizá una metáfora de franqueza o amistad, ofrecimiento o perdón.

En estos frescos, Pujol exaltó en cierta forma las propiedades nutritivas del maíz y del pulque. El primero siempre ha sido la base de la alimentación mexicana desde la época prehispánica, no debemos olvidar su relación con el cosmos, el sol y el origen del hombre. Respecto al pulque, diez años antes a la creación de este mural, había sido redescubierto en la revista Mexican Folkways, donde se le confirió la peculiaridad de ser una bebida casi sagrada con una enorme tradición legendaria.

En la tercera y última bóveda, el artista volvió a cambiar radicalmente el tema para dar paso a imágenes sobre los mineros, pintura mural que puede relacionarse estrechamente con la obra de Grace Greenwood también en el Mercado. Para Carlos Mérida y Fernando Gamboa es la obra más notable de Pujol: revolucionaria, trágica y con profundo sentido social. Es decir, lo políticamente correcto en las obras de la gran mayoría de los artistas de la época. El programa de Rivera para los jóvenes muralistas del Mercado era pintar todo lo relacionado con la alimentación mexicana, sin embargo, parece que Pujol hizo de lado el carácter persuasivo del maestro y decidió pintar un tema más radical que además estaba directamente relacionado con la situación del país.

Esta pintura en general, retrata las condiciones, enfermedades y abusos a los que estaban sujetos los trabajadores de las minas mexicanas. La minería era vista entonces como un modo de producción antiguo, cuya explotación estaba en manos de compañías norteamericanas. Los mineros eran mejor pagados que los campesinos, sin embargo, sus relaciones laborales se caracterizaban por constantes riñas con los demás obreros y una larga serie de conflictos con los dueños. A principios de la década de los años treinta, esta industria en México sufrió varios reveses dada la crisis mundial, que consecuentemente desembocó en enfrentamientos entre trabajadores y empresarios, provocando desempleo, disminución salarial y jornadas injustas. Los mineros hicieron varias movilizaciones y huelgas durante 1934 para intentar regular su situación. Mérida dice que Pujol compartió con los mineros esta lucha y la vivió muy de cerca así que no le fue difícil plasmar esa realidad.

No debemos olvidar que Sequeiros en Jalisco había participado activamente en la lucha de los mineros, e incluso representó en los muros de la actual Biblioteca Iberoamericana "Octavio Paz" a los mismos con su instrumento de trabajo –uno de ellos dentro de un carro-, vistos como gigantes hieráticos que forman parte de un orden universal. De igual manera, Pujol se solidarizó plenamente con los trabajadores de las minas, lo cual se trasluce en su obra del Mercado.

El mural, en conjunto, es dramático. En uno de los triángulos de la bóveda, una bandera roja envuelve a hombre muertos que aparecen fuera de los niveles subterráneos. Uno de ellos empuña un rifle, a pesar de salir de la oscuridad de las profundidades, su muerte parece preconizar un renacimiento, cual ave fénix surgida de las cenizas. A sus costados, un hombre es mutilado debido a los accidentes frecuentes en las minas. Otro hombre, débil y enfermo, sufre los efectos de un padecimiento respiratorio debido a los gases por la extracción de los minerales. Con estos dos ejemplos, Pujol hace una fuerte crítica a la carencia absoluta de seguridad en estos centros de trabajo.

En el otro extremo, un hombre dentro de una carretilla minera encadenada, hace una expresión de dolor, su puño cerrado simboliza su lucha. Con esta figura, el artista demostró que sabía manejar muy bien la gestualidad humana. A los lados, dos hombres parecen exponerse al peligro de un accidente pero trabajan arduamente. El artista resolvió escorzar más estas figuras para acentuar el efecto de profundidad, que pueden recordarnos a las obras del artista renacentista Andrea Mantegna. Pujol también resolvió utilizar libremente ciertos elementos geométricos como denota en las piedras de la mina y los segundos planos de las figuras humanas donde aprovechó la simetría perfecta de la arquitectura. Los colores oscuros y brillantes equilibran toda la obra.

Como muchos otros de sus compañeros, Pujol no pudo terminar su contrato en el Mercado por falta de renovación del mismo. Podemos suponer una radicalización ideológica con el advenimiento del cardenismo. También en esa época, Pujol, Bracho y O’Higgins habían sido testigos de los debates y polémicas entre Rivera y Siqueiros. Estos debates y desencuentros causaron cierto efecto en el joven pintor. Al alejarse del ala protectora de Rivera, Pujol buscó ser más independiente, lo que fue determinante en su obra personal. Al poco tiempo se evidenció su admiración por la obra y figura misma de Siqueiros, como así se demuestra en años subsecuentes. Pujol se adhirió a la LEAR, fue enviado al Congreso de Artistas Americanos celebrado en Nueva York en 1936 y se enlistó en la Brigada Internacional de la guerra civil española. Durante su estancia en Nueva York, estuvo en todas las actividades que animaba Siqueiros. De acuerdo con el coleccionista MacKinley Helm, Pujol con Luis Arenal pintó un fresco en el Hospital Bellevue.

Posteriormente fue ayudante de Siqueiros en el mural Retrato de la burguesía en el Sindicato Mexicano de Electricistas (1939) y también secundó el asalto armado a casa de Trotski en 1940; ese mismo año decora al temple los muros de una escuela primaria en Cuetzalá, Guerrero. Él mismo se consideró un "perseguido político" y vivió en el exilio hasta 1959 dedicándose intensamente a la gráfica. En una entrevista concedida a Esther Acevedo, lamenta que al regresar al país: "todas mis pinturas, mis recuerdos y mi obra, todo desapareció, todo fue destruido", manifestando de igual manera que le hubiera gustado terminar sus ejecuciones del Mercado representando un tema actual. Pujol muere en 1995 sin haber realizado nunca más otra pintura mural.

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5 Octubre 2006

Retrato de mujer, hallado en Barcelona

Algunas tomas del retrato, un óleo sobre tela, hallado en Barcelona. El visionado de las mismas por parte de los hijos Antonio Pujol y de diversos expertos mexicanos en arte hace muy verosimil la hipótesi de que nos encontramos ante una obra inédita del muralista Antonio Pujol.

La tela presenta la firma "A.Pujol" en dos zonas. Una, casi ilegible, se puede ver en el ángulo inferior derecho - que es la zona del cuadro más deteriorada - La otra se situa en la zona superior izquierda. Esto induce a pensar que quizá el cuadro debió sufrir un deterioro inicial en la época en que fue pintado y Pujol lo refirmó. En cualquier caso es una de las inerrogantes que podemos plantearnos alrededor del retrato y que quizá algún dia podamos responder:

  • ¿Quien es la mujer representada en el cuadro ?
  • ¿Cuando y donde fue realizado el retrato ?

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26 Septiembre 2006

Datos biográficos de Antonio Pujol (I)


Gracias, en buena parte, a las primeras aportaciones hechas por sus hijos, felizmente hallados gracias a este blog, puedo aportar datos esenciales y fidedignos sobre los primeros años de la vida de Antonio Pujol. A su vez, puedo aclarar algún error sobre los antecedentes catalanes que, a priori, me indicaba su apellido. En la medida en que me sea posible y obtenga nuevos datos, se incorpoaran a esta sección del blog.


Abel Antonio Pujol Jiménez nació en Chalco (Méjico) el dia 13 de abril de 1913.

Antonio era hijo natural, más tarde reconocido, de Antonio Pujol Martorell (fallecido en 1960) , un mallorquín, nacido en Andratx y que emigró de joven a América, y de una mejicana de raza indígena.

Así, podemos afirmar con rotundidad que sí bien Antonio Pujol Martorell no había nacido en Catalunya, si que pertenecía al ámbito lingüístico territorial del catalán, lengua propia de les Illes Balears y, sin duda, idioma materno del padre del pintor.

De esta primera etapa de la vida del artista, pocos datos tenemos. Sabemos, eso sí, que el pequeño Antonio fue criado por una tía suya, Ceferina, a la que siempre guardó gran afecto. Parece que la infancia de Pujol fue precaria y difícil. En alguna ocasión Antonio contó que de niño había pasado hambre y había trabajado, desde edad muy temprana, como pastor de ovejas.

En 1929, a los dieciséis años, Antonio Pujol llegó a Ciudad de Méjico e ingresó en la Académia de San Carlos. Poco más sabemos de este período de formación artística. Entre los años 1933 a 1937, Antonio Pujol milita, ya como artista formado, en la L.E.A.R. (Liga de Escritores y Artistas Revolucionarios). Retrocediendo un poco en el tiempo, podemos casi asegurar que Pujol fue discípulo de Diego Rivera y que, gracias a éste, en el año 1935 colaboró en la elaboración de los murales del famoso Mercado Abelardo Rodríguez, junto con Ángel Brancho y otros artistas. Ello fue así por la llamada Declaración Social, Política y Estética firmada por el Sindicato de Trabajadores Técnicos, Pintores y Escultores, manifiesto dirigido a las razas nativas humilladas, a los soldados convertidos en verdugos por sus jefes, a los trabajadores y campesinos azotados por los ricos, a los intelectuales que no adulan a la burguesía. Fue a raíz de ésta declaración que se logró destinar varios muros al "arte público", en el que Diego Rivera, Pablo O’Higgins, Angel Bracho y Antonio Pujol, entre otros, plasmaron sus ideas revolucionarias. Junto a Luis Arenal y Roberto Berdecio, Pujol fue delegado en el Primer Congreso Panamericano de Artistas Contra la Guerra y el Fascismo, celebrado en Nueva York el año 1936. Sabemos que Pujol permanece durante un tiempo en la ciudad norteamericana, junto con Siqueiros, Arenal y Berdecio, con los que colaboró organizando un taller experimental de pintura. Podría existir, de ésta época, un mural del que seria coautor Pujol en un hospital de Nueva York. Durante el año 1937, Antonio Pujol embarca en Nueva York hacia España, que por aquel entonces se encuentra inmersa en su cruenta guerra civil. Pujol viaja en compañia de David Alfaro Siqueiros. Vinieron para luchar al lado de la República Española, alistándose, el primero, en la famosa Brigada Lincoln. Hemos localizado unas fotografías de Antonio Pujol obtenidas de los archivos fotográficos de la Fundación Alba. Una simple anotación a pie de foto con el lema Antonio Pujol no era suficiente para determinar que la imagen podria pertenecer al pintor. Pero los hijos de Pujol, Rafael i Alfredo, ha identificado en dichas fotos a su padre, de forma concluyente. De su participación en la contienda bélica, poco sabemos. Siqueiros alude a Pujol en sus memorias y afirma que Antonio combatió como tanquista. Posiblemente, Pujol permaneció en España hasta que las Brigadas Internacionales fueron evacuadas del país desde Barcelona, cuando la contienda empezaba ya a decantarse hacia el bando vencedor. Participó, quizá, en la Batalla del Ebro junto a la Brigada Lincoln. Creemos que fue en esta época cuando pudo haber pintado el retrato hallado en Barcelona. Un último interrogante que dejo habierto: pudo haber conocido Pujol a Ramón Mercader o a la madre de éste durante su estancia en España ?.


Vista parcial de los murales del mercado Presidente Abelardo Rodriguez, el primero construido por el gobierno de la Revolución. Situado en el antiguo barrio de El Carmen, los murales de El Abelardo fueron encargados y realizados por varios discipulos de Diego Rivera: Pablo O’Higgins, Antonio Pujol, Ángel Bracho y Miguel Tzab, Gamboa y Grace Greenwood, entre otros. (imagen cedida por Adolfo S.)

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ANTONIO PUJOL: EL MURALISTA MEJICANO Y CATALUÑA.

Barcelona, España
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Me llamo Antoni. Soy catalan. Nací y vivo en Barcelona, aunque mis raices familiares, emocionales y vivenciales se hallan en el entorno rural del Pirineo de Lleida. Trabajo en el ámbito jurídico y mis aficiones son muchas, con poco tiempo para practicarlas: La história, la música, las antigüedades... De la historia me interesan sobremanera dos períodos: el siglo XIX y, en especial, el fenómeno del carlismo catalan. Por proximidad, también me interesa la llamada Guerra Civil, conflicto en el que participó mi padre, muy a su pesar.

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